25 de diciembre de 2010
No controles (2010)
Juancarlitros y compañía
★★★★☆
Borja Cobeaga, director de Pagafantas (2009), y su inseparable guionista Diego San José, vuelven a trabajar juntos en la comedia No controles. Inicialmente, el título iba a ser "Retrasado", porque la historia ocurre gracias a las cancelaciones de vuelos en un aeropuerto, pero se decidió cambiar para evitar malentendidos ofensivos. La canción de Olé Olé, compuesta por Nacho Cano, trae ese punto de melancolía necesario en este género para acercarse más al público.
En la nochevieja de 2010, Sergio tiene que tomar un vuelo para trabajar en Año Nuevo. En otro avión, su exnovia Bea viaja a Alemania para no volver. Pero un temporal de nieve les obliga a pasar una última noche juntos hospedados en un hotel. Un pesado compañero del colegio de Sergio irrumpe en sus vidas, haciendo todo lo posible para que ella no se vaya sin saber que todavía le quiere. Su nombre es toda una tarjeta de presentación: Juancarlitros.
Julián López, conocido sobre todo en España por su participación en La hora chanante y en Muchachada Nui, interpreta a este humorista que parece sacado del programa de Televisión Española No te rías que es peor. El humor que le aporta a la película no reside en sus chistes u ocurrencias, sino en la vergüenza ajena por la que pasa cualquiera que le escucha. Este personaje es la piedra angular de No controles, con una construcción de su psicología mucho más desarrollada que el resto. De hecho, parte de la promoción del filme se basa en publicitar a este monologuista tan particular mediante la esperpéntica página web de Juancarlitros. No hay que descartar un futuro spin-off.
El reparto se completa con unos acertados Unax Ugalde y Alexandra Jiménez, un sobreactuado Miguel Ángel Muñoz, y unos extras destacables como Secun de la Rosa o Mariví Bilbao. Muchas caras conocidas que no lo son tanto en otros países, algo que puede ser tan beneficioso como perjudicial para el éxito que coseche fuera de las fronteras españolas.
El género de la comedia está muy infravalorado entre los críticos cinematográficos, pero también muy sobrevalorado entre el público. Probablemente sea uno de los géneros más difíciles de trabajar, ya que el sentido del humor no afecta por igual a la sensibilidad de todo el mundo. En este caso, los gags recuerdan levemente a los utilizados por Joaquín Reyes antes de su patinazo con Museo Coconut, algo que radicalizará las opiniones vertidas sobre la obra de Cobeaga. Por otro lado, la historia resulta poco original, echándose de menos algún giro que vaya más allá del "chico intenta recuperar a chica". Aun así, resulta entretenida y entrañable para estas fechas. Lástima que su estreno en salas no llegue hasta la víspera de Reyes. Esperemos que, por culpa de esto, la película no tenga que conformarse con un trocito de carbón bajo el árbol de navidad.
Estreno en España: 5 de enero de 2011
(Preestreno cortesía de Vértice Cine y de Diego San José)
No controles (2010)
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22 de diciembre de 2010
Cyrus (2010)
Adiós, mamá
★★★☆☆
Cyrus es una de esas películas independientes que, de vez en cuando, nos regala la industria del cine estadounidense para demostrar una vez más que con presupuestos menores se puede hacer un cine muy interesante. Aunque está categorizada como una comedia, en realidad tiene más toques dramáticos o románticos.
Tras una larga introducción, en la que se incide en lo mal que John lo ha pasado en los últimos siete años, conoce en una fiesta a Molly, una mujer que le ayudará a olvidar a su expareja. Aunque la relación empieza con buen pie, se produce un gran cambio cuando Cyrus, el hijo de ella, pasa a ser un factor decisivo. La sobreprotección con la que Molly le ha criado les ha convertido en inseparables. Así, John tendrá que luchar para demostrar que su presencia no les va a separar. Pero su punto de vista es completamente opuesto al de Cyrus, que intenta por todos los medios posibles recuperar lo único que siempre ha tenido a su lado: su madre.
Con un buen comienzo, el filme pierde fuerza cuando debería empezar a ser interesante. Pero poco a poco vuelve a recuperar el ritmo para otorgar un final más sincero que pretencioso. Y es que la sinceridad de los personajes tiene una gran relevancia, convirtiéndose en un juego de estrategia en el que negociar las condiciones de la guerra.
Aunque Cyrus es una propuesta atractiva, no termina de conseguir cautivar al espectador de la misma manera que otras joyas del cine independiente. Seguramente porque no se establece empatía alguna con los personajes, o por condicionar tan claramente la opinión hacia la postura de John. En la batalla, cada bando tiene sus razones, casi siempre igual de válidas. Cada uno tiene su propia verdad, y aquí falta una cierta flexibilidad en ese aspecto.
Cyrus (2010)
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20 de diciembre de 2010
I love you Phillip Morris (2009)
Baños de sol en la sombra
★★★★☆
Phillip Morris ¡Te quiero! ha tenido grandes dificultades para aparecer en las carteleras de Estados Unidos. El motivo, al parecer, es por ser considerada como una película demasiado gay. En ese país, la programación de películas busca aquellas obras que estén calificadas como aptas para todos los públicos, así que cualquier propuesta que se aleje de los más jóvenes de la casa corre el peligro de quedar condenada al olvido.
A pesar de algún plano que sugiere, sin llegar a mostrar nada, cómo dos hombres practican sexo, la homosexualidad no es la trama principal sobre la que gira la película. Steven Russell decide cambiar de vida después de un accidente de tráfico y reconocer que siempre se ha sentido atraído por otros hombres. Al dejar atrás a su mujer e hijos y a su empleo de siempre, emprende una serie de estafas que le ayudan a pagar las cuantiosas facturas de los lujos que le rodean. Pero todas las soluciones fáciles terminan con resultados catastróficos, por lo que terminará rindiendo cuentas con la justicia.
La historia, basada en hechos reales, mezcla las peripecias del protagonista como estafador y a su vez abogado (un Jim Carrey similar al de Mentiroso compulsivo), con el romance que mantiene con Phillip Morris (el siempre tierno Ewan McGregor). Las diferentes etapas de esta relación han sido muy bien construidas, destacando sobre todo las primeras. El sonido mezclado de sus voces leyendo las cartas que se escriben resumen así un largo periodo de tiempo, pero sin escatimar en detalles. Los delitos que a menudo comete se presentan en forma de comedia, algo que queda subrayado por la melodía de la canción I cried like a silly boy, de Devotchka.
Pero hay algo que es innegable. El tratamiento que se le da a la homosexualidad se basa únicamente en los estereotipos más utilizados. El derroche de dinero, el alto estilo de vida, el bronceado artificial, el gusto por la ropa hortera y por los perros pequeños, o la inevitable enfermedad del sida son algunas de las paradas obligatorias que, supuestamente, deberían hacer el argumento más realista. La única pequeña diferencia que confirma la regla es la cordial relación que Steven mantiene con su exmujer, quien ve con naturalidad su orientación sexual, a pesar de ser una persona con fuertes creencias religiosas. Teniendo en cuenta los problemas por los que esta obra ha pasado, hay que poner en duda si es el público el que no está preparado para algo así, o si esto ocurre solamente en los despachos de las grandes distribuidoras de cine estadounidenses.
I love you Phillip Morris (2009)
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John Requa
19 de diciembre de 2010
The experiment (2010)
Detrás de la línea
★★☆☆☆
En este remake de la alemana Das experiment (Oliver Hirschbiegel, 2001), Travis decide darle un cambio a su vida tras ser despedido por un recorte presupuestario de la residencia en la que trabaja. Tras conocer a una atractiva mujer, está dispuesto a seguir sus pasos hasta La India para volver a encontrarse con ella. Para lograrlo necesita dinero, por lo que entra en un experimento sociológico destinado a estudiar la relación entre la autoridad y el comportamiento humano. Pero ese experimento no se desarrolla según estaba previsto.
La principal diferencia está en la incorporación del clásico "Chico conoce a chica". Y ese es un argumento tan recurrente que ni siquiera hay un mínimo esfuerzo en su desarrollo. Solamente consigue aportar a la película la meta personal del protagonista de tener algo por lo que luchar, pero ni siquiera eso llega a ser una motivación.
Adrien Brody, que interpreta al Prisionero 77, podría dar más de sí mismo, pero quizá el proyecto no esté a su altura. Su personaje, que en la primera versión tenía una personalidad firme, adquiere un carácter esquizofrénico con el que pasa de enfrentarse a los más fuertes a sucumbir ante cualquier adversidad. Probablemente este sea uno de los cambios más desafortunados, ya que con él se pierde la excelente psicología que tenía en el filme alemán. Y eso por no hablar del dudoso concepto de violencia que se plantea, basado solamente en las agresiones físicas más graves que se puedan dar.
La gran tensión que impregnaba el título original se ha evaporado, pudiendo vislumbrarse únicamente en momentos muy puntuales. Desde luego, la resolución final no funciona. Lo que en Das experiment quedaba perfectamente explicado con las imágenes, aquí pasa a ser redundante mediante un diálogo final que evidencia su moraleja a los más despistados. Si bien en él se cuestiona la evolución humana, probablemente hubiese sido más productivo entrar a valorar la necesidad de volver a rodar una película sin tener el menor ánimo constructivo.
Estreno en España: Por determinar
The experiment (2010)
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The experiment
16 de diciembre de 2010
El último bailarín de Mao (Mao's last dancer, 2009)
Bailando en la cuerda floja
★★☆☆☆
Basada en una historia real, El último bailarín de Mao recopila los momentos más destacables de la vida de Li Cunxin. Seleccionado por representantes de Mao Tse Tung, abandona su pueblo natal para estudiar ballet en Pekin, teniendo que abandonar a su familia. Su éxito le llevará a exhibir en el continente americano todo lo que ha aprendido. Pero Li conoce allí cosas que nunca hubiera podido imaginar, por lo que intenta no tener que regresar.
El responsable de este trabajo es Bruce Beresford (Paseando a Miss Daisy, 1989). Siendo la historia narrada desde su estancia en Estados Unidos, los pasajes de su infancia se muestran mediante extensos flashbacks edulcorados por una repetitiva y predecible música oriental. Estos recuerdos, en los que se alaba exageradamente la figura del líder comunista, suponen una crítica que evidencia las carencias que China sufrió bajo su mandato. Pero es el la embajada donde aparece su peor imagen, llegando a ser considerado como un criminal que no respeta el derecho internacional.
Los números de baile son cuantitativamente moderados, si tenemos en cuenta el argumento. Estas secuencias hacen disfrutar a los amantes del ballet, pero sin dar tiempo a aburrir a quienes no les gusta este arte. Tampoco se regodean en piruetas rocambolescas e imposibles, siendo un espectáculo básico pero creíble.
Si bien el ritmo de la película es desigual, el desenlace es uno de los puntos más débiles que tiene. Buscando una emotividad que no se consigue, pierde a su vez todo el carisma que ya había obtenido. Además de previsible, no sostiene toda la protesta política en la que tanto se ha insistido durante este filme. Y si hay algo imperdonable, tanto en la danza como en el cine, es la falta de coordinación que hace perder el equilibrio en el peor de los momentos.
Estreno en España: 17 de diciembre de 2010
(Preestreno cortesía de Cines Renoir)
El último bailarín de Mao (Mao's last dancer, 2009)
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Machete (2010)
En el filo del mito
★★☆☆☆
Varios años después de tentar al público con un falso trailer proyectado antes de Planet Terror, Robert Rodriguez ha conseguido convertir aquella idea en un largometraje. Machete debe entenderse, por tanto, como un fruto del éxito que tuvo con aquella película, por lo que la comparación con la misma es inevitable.
La dificultad de este proyecto está en la forma de construir un filme partiendo de unas imágenes que, unidas, resultan exageradas. Aunque todas ellas aparecen en algún momento, da la sensación de que el argumento es un camino forzado que obliga a mostrar los acontecimientos ya expuestos en su día. De esta forma, esos momentos cruciales del falso trailer pasan a un segundo plano, cobrando más protagonismo aquello que ha sido añadido después. Viendo el producto final, el personaje de Luz (Michelle Rodríguez, conocida por el personaje de Ana Lucía en la serie Lost) debería haber aparecido en dicho trailer, ya que constituye una de las tramas más importantes. Este tipo de inclusiones son responsables de que Machete no tenga la misma fuerza que tenía su planteamiento inicial.
Puede parecer algo insignificante, pero el tratamiento que tiene la fotografía es muy descuidado. Y no en el sentido de mala calidad, sino todo lo contrario. El ruido utilizado tanto en Planet Terror como en Death Proof (Quentin Tarantino, 2007) es vuelto a utilizar en los primeros minutos como elemento decorativo, pero radicalmente olvidado en el resto del metraje. En la película de Rodríguez, este desgaste estaba justificado, como por ejemplo cuando interrumpe la secuencia de sexo con la chica que tiene una pierna de madera. Pero utilizar ese efecto de manera gratuita e instantánea no aporta nada productivo.
Por lo demás, resulta entretenida. Se deja ver, aunque es fácil llegar cansado a la última parte. Tal vez sea porque, en ese momento, el espectador que lleva años creando expectativas ya haya descubierto que es una mala idea mitificar algo que todavía no ha sido producido. Y, sin duda, Machete es una obra que hubiera sido mejor que permaneciese tan sobrevalorada como estaba hasta el momento.
Machete (2010)
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Robert Rodriguez
15 de diciembre de 2010
Biutiful (2010)
Cuestión de supervivencia
★★★☆☆
Con un Javier Bardem más humano que nunca, y en una Barcelona más humilde de lo que el cine suele retratar, Biutiful intenta hurgar en las entrañas del espectador para mostrar las miserias que todos llevamos dentro, y que solo afloran en los casos de extrema necesidad. Uxbal, padre de una familia desestructurada, utiliza toda su imaginación para que a sus hijos no les falte todo lo que les falta. Pero cuando las dificultades no escasean, el incontrolable mal humor no consigue otra cosa que devolver a la familia a su cruda realidad, devolviendo ese sufrimiento a los más inocentes.
Alejandro González Iñárritu se ha quedado esta vez a las puertas de hacer una buena película. Y es que, si bien los ingredientes de los que partía eran buenos, el resultado final no lo es tanto. Los diferentes casos de inmigración propuestos reflejan tanto la venta ilegal de música y películas, conocida con el nombre de top manta, como la explotación humana de trabajadores, pero sin profundizar lo más mínimo en sus respectivas situaciones. Por otro lado, el don especial con el que nació el personaje de Bardem queda aislado del resto del argumento, sin que exista conexión alguna con la historia; incluso se llega a crear una desagradable confusión que, al final del filme, permanece anclada esperando desde el techo de su hogar.
Aunque lo más destacable sean las interpretaciones del padre y de sus hijos, en el fondo Biutiful ofrece lo que promete: un cuento sobre la dureza de la vida; una reflexión sobre la supervivencia animal en un entorno hostil. Aunque se intente negar, esa es nuestra naturaleza. De un modo u otro, todos intentamos no entrar con coleta en nuestros bosques para así no aparentar ser un zorro y no espantar a las lechuzas.
Biutiful (2010)
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