3 de enero de 2011

Estrenos: 5 de enero de 2011

Los próximos tres días

Título original: The next three days
País: Estados Unidos
Año de producción: 2010
Director: Paul Haggis
Guion: Paul Haggis
Reparto principal: Russell Crowe, Elizabeth Banks, Brian Dennehy, Lennie James, Olivia Wilde, Ty Simpkins, Helen Carey, Liam Neeson
Género: Suspense | Drama
Duración: 122 minutos

La vida parece perfecta para John Brennan (Russell Crowe) hasta que su esposa, Lara (Elizabeth Banks), es arrestada por un asesinato que ella afirma no haber cometido. Tras tres años de condena, John lucha por mantener a su familia unida, por educar a su hijo Lucas (Ty Simpkins) y por seguir enseñando en la Universidad de la comunidad mientras utiliza todos los medios disponibles para demostrar la inocencia de su mujer. Con el rechazo de su apelación final, Lara comienza a tener pensamientos suicidas y John decide que no existe ningún otro camino, que solo existe una solución posible: ayudar a su esposa a escapar de la cárcel. Negándose a ser disuadido por las pocas probabilidades de éxito o por su propia inexperiencia, John elabora un plan de escape y se sumerge en un mundo desconocido y peligroso, arriesgándolo todo por la mujer que ama.




También la lluvia (Ver crítica)

Título original: También la lluvia
País: España
Año de producción: 2010
Directora: Icíar Bollaín
Guion: Paul Laverty
Reparto principal: Luis Tosar, Gael García-Bernal, Juan Carlos Aduviri, Karra Elejalde, Carlos Santos, Raúl Arévalo
Género: Drama
Duración: 104 minutos

También la lluvia es una historia inspirada en la Guerra del Agua que tuvo lugar en Cochabamba en Abril del 2000 y cuenta la historia de Sebastián y Costa, un director y un productor que quieren hacer una película sobre Cristóbal Colón que de la vuelta al mito. La historia de un Colón obsesionado por el oro y represor de indios y también la de quienes lo denunciaron: los padres Bartolomé de las Casas y Antonio Montesinos. Pero mientras ruedan en Cochabamba estalla el conflicto por la privatización y venta a una multinacional del sistema de aguas de la ciudad, la tristemente famosa (y real), Guerra del Agua del año 2000.



No controles (Ver crítica)

Título original: No controles
País: España
Año de producción: 2010
Director: Borja Cobeaga
Guion: Diego San José, Borja Cobeaga
Reparto principal: Unax Ugalde, Alexandra Jiménez, Julián López, Miguel Ángel Muñoz, Secun de la Rosa, Mariam Hernández, Alfredo Silva, Ramón Baréa, Mariví Bilbao
Género: Comedia romántica
Duración: 100 minutos

Sergio (Unax Ugalde) no podía acabar peor 2010. Es Nochevieja, cae la mayor nevada en treinta años, todos los vuelos están cancelados y encima tiene que tomarse las uvas con el resto de pasajeros en un hotel de carretera. Pero eso no es lo peor. Sergio tendrá que ingeniárselas para conseguir en una sola noche lo que no ha conseguido en varios meses: recuperar a su ex-novia Bea (Alexandra Jiménez) antes de que se vaya a trabajar a Alemania. Todo ello con la ayuda de un grupo improvisado de viajeros que forman el peor equipo del mundo: Juan Carlitros (Julián López) un amigo de la infancia que quiere ser humorista, un separado que viene cabreado de Punta Cana (Secun de la Rosa) y un empleado del Hotel que no tiene con quién celebrar la Nochevieja.

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2 de enero de 2011

La mujer sin piano (2009)


Cine acúfeno

★★★☆☆

Si se hiciese un estudio sobre cuál es la palabra más utilizada para definir la profesión de un ama de casa, esta sería sin duda la rutina. Y qué mejor forma de reflejar algo repetitivo que hacerlo de una manera poco convencional. La mujer sin piano muestra el contraste entre un día cualquiera de Rosa y una noche especial, diferente. El viaje que emprende a ninguna parte representa un cambio en su vida, mediante el que llegará a un lugar personal al que nunca antes había imaginado llegar.

Carmen Machi demuestra en su primer papel cinematográfico como protagonista que está capacitada para hacer algo más que comedia. Pero este cambio de registro es parcial, ya que el personaje que aquí desarrolla vive una situación similar al pasado del que ya interpretaba en las series 7 vidas y Aída.

Si a algo recuerda esta película es a La soledad, de Jaime Rosales. Y no en el mal sentido. Mientras que en aquella se le otorgaba una gran importancia al espacio construido mediante el fuera de campo, en esta ocasión es la historia la que se crea de ese modo. Son pocos los datos que aparecen de forma explícita, pero muchos los sugeridos por el relato. Aunque no se explica por qué Rosa decide a salir a la calle, se puede leer entre líneas todo lo que hay detrás de ese paseo. Igualmente, la última frase que se pronuncia en el filme no aporta información, pero resulta fácil adivinar qué es lo que se dirá después.

Sin embargo, La mujer sin piano pasa de puntillas sin apenas hacer ruido. Solamente los oídos más sensibles pueden disfrutar con su irregular melodía. Pero para los demás será un sonido desagradable, un pitido de mayor o menor intensidad que atormenta a quien lo padece. Y, al igual que en el acúfeno, no existe una fuente real que provoque estas malas vibraciones, sino que son propias de cada uno. Por suerte o por desgracia, siempre hay palabras necias que necesitan oídos sordos.


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31 de diciembre de 2010

Tengo algo que deciros (Mine vaganti, 2010)


Amasando secretos

★★★☆☆

Siguiendo el estereotipo de familia acomodada con costumbres demasiado tradicionales, los Cantone no se preocupan solamente por cuidar su imagen pública, sino también la que ofrecen de puertas para adentro. A modo de premonición, la homosexualidad se presenta en este hogar como la peor de las desgracias que pueda llamar a su puerta. Lo que todavía no saben es que ya ha entrado, se ha instalado y no puede marcharse. Con el objetivo de alejarse del negocio familiar, Tommaso decide anunciar que es gay en una importante cena y así evitar su nombramiento como director de la empresa. Pero Antonio, su hermano, da a la conversación un giro inesperado que cambiará todos sus planes.

Ferzan Ozpetek vuelve a llevar la homosexualidad a la gran pantalla con el respaldo de la taquilla italiana. Tengo algo que deciros mezcla la sobriedad e hipocresía de las relaciones familiares de Yo soy el amor (Luca Guadagnino, 2009) con un obsoleto asunto del honor personal. De hecho, el año de producción de la película se subraya en el diálogo, para que nadie piense que la historia transcurre en el siglo pasado. En realidad se trata de un retrato de la sociedad rural del sur de Italia, en el que se ha añadido un leve tono de disconformidad hacia esos valores.

En el reparto destaca sobre todo su protagonista: Riccardo Scamarcio, a quien recordamos de Manual de amor 2 haciendo rehabilitación en una silla de ruedas, y quien guarda un sorprendente parecido con Ricardo Darín de joven. Pero entre los roles secundarios sobresale Lunetta Savino, a quien se ha podido ver en el papel de madre en Raccontami (el Cuéntame cómo pasó italiano), y una dulce pero no empalagosa Ilaria Occhini.

A pesar de sonrojar con varios momentos ridículos, en los que los amigos de Tommaso crean un atrevido contraste con el resto del filme, sorprende la importancia que adquieren ciertos recursos poco habituales en este tipo de obras. La sensualidad del personaje de Alba sirve para construir una historia secundaria que enlaza perfectamente con las raíces familiares, creando un aleccionador final cuyo origen está en la propia experiencia de las generaciones más lejanas. Y es que, con diferentes matices, el conflicto entre lo que a cada uno le gustaría hacer con su vida y lo que termina haciendo por no defraudar a los demás sigue estando a la orden del día.


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27 de diciembre de 2010

El estudiante (2009)


Discípulo quijotesco

★★☆☆☆

Se suele decir que, a lo largo de la vida, el ser humano nunca deja de aprender. Por eso Chano, un hombre de 70 años, quiere aprovechar el tiempo libre del que ahora dispone para cumplir uno de sus sueños: estudiar Literatura en la universidad. La diferencia de edad con el resto de alumnos hará que sea señalado por todos con el dedo. Pero nada importa cuando el deseo de autoestima y superación está por encima de cualquier impedimento. O casi de cualquiera.

En El estudiante se produce un hermanamiento entre dos generaciones: la de los jóvenes que día a día construyen el futuro de México y la de aquellos que ya consiguieron levantar a este país norteamericano. Aunque las costumbres sean diferentes, Chano todavía reconoce muchas actitudes de su época en sus compañeros, signo de que no han cambiado tanto las cosas. Una curiosa secuencia en la discoteca evidencia todo esto, creando un paralelismo entre las voces que hablan del pasado y las imágenes que muestran el presente.

A pesar de que la vejez se presenta etiquetada con palabras como sabiduría, reflexión y madurez, se cae en el error de idealizar la etapa de la juventud. En muchos momentos parece que el protagonista simplemente quiere volver a ser joven, alimentando una quimera que actualmente tiene demasiada presencia social. Y ya puestos a idealizar, la literatura española no se salva. Pese a su indudable importancia, reducir toda la narrativa de la madre patria a Don Quijote de la Mancha y a La vida es sueño es extremadamente superficial, y más si se tiene en cuenta que se produce en el ámbito académico.

El arranque de El estudiante no puede ser más desastroso. Sin ningún tipo de transición, la información otorgada al comienzo es demasiado breve y repentina, por lo que no se consigue construir la psicología del personaje. Así, los motivos por los que se produce esta extraña conducta quedan sin una explicación suficiente. La presentación de sus compañeros en el interior del aula tampoco es muy afortunada, llegando a caer en el ridículo con la de dos de ellos. Una vez superada esta fase de la película, el ritmo es políticamente correcto hasta las últimas secuencias, en las que se intentan exaltar hechos de poca importancia con una música orquestada más propia del cine épico. Escuchen lo que escuchen los oídos, han de saber que no están ante ningún gigante, sino ante un simple molino.

Estreno en España: 4 de marzo de 2011

(Preestreno cortesía de Flins & Pinículas)


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25 de diciembre de 2010

No controles (2010)


Juancarlitros y compañía

★★★★☆

Borja Cobeaga, director de Pagafantas (2009), y su inseparable guionista Diego San José, vuelven a trabajar juntos en la comedia No controles. Inicialmente, el título iba a ser "Retrasado", porque la historia ocurre gracias a las cancelaciones de vuelos en un aeropuerto, pero se decidió cambiar para evitar malentendidos ofensivos. La canción de Olé Olé, compuesta por Nacho Cano, trae ese punto de melancolía necesario en este género para acercarse más al público.

En la nochevieja de 2010, Sergio tiene que tomar un vuelo para trabajar en Año Nuevo. En otro avión, su exnovia Bea viaja a Alemania para no volver. Pero un temporal de nieve les obliga a pasar una última noche juntos hospedados en un hotel. Un pesado compañero del colegio de Sergio irrumpe en sus vidas, haciendo todo lo posible para que ella no se vaya sin saber que todavía le quiere. Su nombre es toda una tarjeta de presentación: Juancarlitros.

Julián López, conocido sobre todo en España por su participación en La hora chanante y en Muchachada Nui, interpreta a este humorista que parece sacado del programa de Televisión Española No te rías que es peor. El humor que le aporta a la película no reside en sus chistes u ocurrencias, sino en la vergüenza ajena por la que pasa cualquiera que le escucha. Este personaje es la piedra angular de No controles, con una construcción de su psicología mucho más desarrollada que el resto. De hecho, parte de la promoción del filme se basa en publicitar a este monologuista tan particular mediante la esperpéntica página web de Juancarlitros. No hay que descartar un futuro spin-off.

El reparto se completa con unos acertados Unax Ugalde y Alexandra Jiménez, un sobreactuado Miguel Ángel Muñoz, y unos extras destacables como Secun de la Rosa o Mariví Bilbao. Muchas caras conocidas que no lo son tanto en otros países, algo que puede ser tan beneficioso como perjudicial para el éxito que coseche fuera de las fronteras españolas.

El género de la comedia está muy infravalorado entre los críticos cinematográficos, pero también muy sobrevalorado entre el público. Probablemente sea uno de los géneros más difíciles de trabajar, ya que el sentido del humor no afecta por igual a la sensibilidad de todo el mundo. En este caso, los gags recuerdan levemente a los utilizados por Joaquín Reyes antes de su patinazo con Museo Coconut, algo que radicalizará las opiniones vertidas sobre la obra de Cobeaga. Por otro lado, la historia resulta poco original, echándose de menos algún giro que vaya más allá del "chico intenta recuperar a chica". Aun así, resulta entretenida y entrañable para estas fechas. Lástima que su estreno en salas no llegue hasta la víspera de Reyes. Esperemos que, por culpa de esto, la película no tenga que conformarse con un trocito de carbón bajo el árbol de navidad.

Estreno en España: 5 de enero de 2011

(Preestreno cortesía de Vértice Cine y de Diego San José)


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22 de diciembre de 2010

Cyrus (2010)


Adiós, mamá

★★★☆☆


Cyrus es una de esas películas independientes que, de vez en cuando, nos regala la industria del cine estadounidense para demostrar una vez más que con presupuestos menores se puede hacer un cine muy interesante. Aunque está categorizada como una comedia, en realidad tiene más toques dramáticos o románticos.

Tras una larga introducción, en la que se incide en lo mal que John lo ha pasado en los últimos siete años, conoce en una fiesta a Molly, una mujer que le ayudará a olvidar a su expareja.  Aunque la relación empieza con buen pie, se produce un gran cambio cuando Cyrus, el hijo de ella, pasa a ser un factor decisivo. La sobreprotección con la que Molly le ha criado les ha convertido en inseparables. Así, John tendrá que luchar para demostrar que su presencia no les va a separar. Pero su punto de vista es completamente opuesto al de Cyrus, que intenta por todos los medios posibles recuperar lo único que siempre ha tenido a su lado: su madre.

Con un buen comienzo, el filme pierde fuerza cuando debería empezar a ser interesante. Pero poco a poco vuelve a recuperar el ritmo para otorgar un final más sincero que pretencioso. Y es que la sinceridad de los personajes tiene una gran relevancia, convirtiéndose en un juego de estrategia en el que negociar las condiciones de la guerra.

Aunque Cyrus es una propuesta atractiva, no termina de conseguir cautivar al espectador de la misma manera que otras joyas del cine independiente. Seguramente porque no se establece empatía alguna con los personajes, o por condicionar tan claramente la opinión hacia la postura de John. En la batalla, cada bando tiene sus razones, casi siempre igual de válidas. Cada uno tiene su propia verdad, y aquí falta una cierta flexibilidad en ese aspecto.


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20 de diciembre de 2010

I love you Phillip Morris (2009)


Baños de sol en la sombra

★★★★☆


Phillip Morris ¡Te quiero! ha tenido grandes dificultades para aparecer en las carteleras de Estados Unidos. El motivo, al parecer, es por ser considerada como una película demasiado gay. En ese país, la programación de películas busca aquellas obras que estén calificadas como aptas para todos los públicos, así que cualquier propuesta que se aleje de los más jóvenes de la casa corre el peligro de quedar condenada al olvido.

A pesar de algún plano que sugiere, sin llegar a mostrar nada, cómo dos hombres practican sexo, la homosexualidad no es la trama principal sobre la que gira la película. Steven Russell decide cambiar de vida después de un accidente de tráfico y reconocer que siempre se ha sentido atraído por otros hombres. Al dejar atrás a su mujer e hijos y a su empleo de siempre, emprende una serie de estafas que le ayudan a pagar las cuantiosas facturas de los lujos que le rodean. Pero todas las soluciones fáciles terminan con resultados catastróficos, por lo que terminará rindiendo cuentas con la justicia.

La historia, basada en hechos reales, mezcla las peripecias del protagonista como estafador y a su vez abogado (un Jim Carrey similar al de Mentiroso compulsivo), con el romance que mantiene con Phillip Morris (el siempre tierno Ewan McGregor). Las diferentes etapas de esta relación han sido muy bien construidas, destacando sobre todo las primeras. El sonido mezclado de sus voces leyendo las cartas que se escriben resumen así un largo periodo de tiempo, pero sin escatimar en detalles. Los delitos que a menudo comete se presentan en forma de comedia, algo que queda subrayado por la melodía de la canción I cried like a silly boy, de Devotchka.

Pero hay algo que es innegable. El tratamiento que se le da a la homosexualidad se basa únicamente en los estereotipos más utilizados. El derroche de dinero, el alto estilo de vida, el bronceado artificial, el gusto por la ropa hortera y por los perros pequeños, o la inevitable enfermedad del sida son algunas de las paradas obligatorias que, supuestamente, deberían hacer el argumento más realista. La única pequeña diferencia que confirma la regla es la cordial relación que Steven mantiene con su exmujer, quien ve con naturalidad su orientación sexual, a pesar de ser una persona con fuertes creencias religiosas. Teniendo en cuenta los problemas por los que esta obra ha pasado, hay que poner en duda si es el público el que no está preparado para algo así, o si esto ocurre solamente en los despachos de las grandes distribuidoras de cine estadounidenses.


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