Ni hospitales, ni gasolineras, ni el Metro, ni el trabajo, ni el aula. Ni siquiera la cama. La sala de cine es el único lugar que todavía consigue proporcionarle un pequeño descanso a mi teléfono móvil. Aunque solo sea durante un par de horas. Y todavía hay quien me pregunta si realmente disfruto con el cine...
2 comentarios:
vaaale
lo cojo
Aunque parezca increíble, esta entrada la escribí tal y como está antes de hablar ayer de este tema. No la he editado ni nada.
Publicar un comentario